Bruce Soord es el fundador, compositor y alma de The Pineapple Thief, una de las bandas más relevantes del prog rock británico contemporáneo. Su nuevo álbum en solitario, *Ghosts In The Park*, se publica el 15 de mayo de 2026 y es su trabajo más personal y sin filtros hasta la fecha: un disco moldeado por la pérdida, la memoria y los espacios silenciosos que se revelan cuando la vida sigue moviéndose mientras todo lo demás parece detenerse.
Escrito durante dos años de gira intensiva con The Pineapple Thief, el álbum surgió en habitaciones de hotel, ciudades desconocidas y momentos de soledad forzada. Durante ese tiempo, Soord atravesó el largo declive y la muerte de su padre, así como el avance del Alzheimer de su madre.
"Pillars" es el single que abre el camino. Soord lo describe así: "La introspección excesiva y dañina es el tema de la canción. Recuerdo el día en que me liberé de mi introspección llena de temor religioso. Solo entonces pude ver el daño que me había hecho y que seguía haciéndoles a las personas que me rodeaban. La canción trata sobre eso: el daño que he presenciado."
El título tiene además una referencia juguetona a San Simeón Estilita, un asceta cristiano del siglo V que, según la leyenda, vivió encaramado sobre una columna durante 37 años entregado a la oración, el ayuno y la penitencia. Soord lo encontró muy apropiado.
Haken es una de las bandas más relevantes del prog rock actual. Formados en Londres en 2007, llevan quince años construyendo un sonido que bebe del prog sinfónico clásico, el metal progresivo y el jazz fusion, sin sonar a pastiche de ninguno de ellos.
"Nightingale" fue la primera canción que el teclista Pete Jones presentó a la banda tras su regreso, después de haber sido miembro fundador y de haberse alejado durante más de una década.
Siete minutos que van de momentos delicados a riffs monumentales, con la producción de Jens Bogren dándole una claridad y una energía difíciles de igualar en el género hoy en día.
La canción está inspirada en el cuento *El Ruiseñor* de H.C. Andersen, y su conexión con el ruiseñor — pájaro nacional de Ucrania — adquirió una dimensión especial cuando estalló la guerra en febrero de 2022, pocas semanas antes de su lanzamiento.
La banda lo describe así: "Líricamente, la canción reflexiona sobre el proceso creativo en sí mismo, con un mensaje de que aunque las cosas sean difíciles, debemos recordar ser agradecidos por los aspectos positivos de la vida, sean grandes o pequeños."
Para Remain in Light (1980), Talking Heads decidió adoptar un método de grabación completamente nuevo: en lugar de llegar al estudio con demos ya escritas, los cuatro miembros construyeron partes individuales que podían editarse y ajustarse en la mezcla. El productor Brian Eno descartaba cualquier fragmento que empezara a sonar demasiado a un hit de rock convencional.
El grupo desarrolló la canción a partir de jams extensas, inspiradas en el afrobeat de Fela Kuti, que Eno había introducido a la banda. Byrne describió el proceso como el de "samplers humanos": escuchaban las cintas, aislaban los mejores fragmentos y aprendían a tocarlos repetidamente. De hecho, casi abandonaron la canción. Lo que la salvó fue el riff de bajo de dos compases de Tina Weymouth, que Chris Frantz oyó en su cabeza y le gritó durante la jam.
Para las letras, Byrne se sentó a escuchar sermones de televangelistas, extrayendo frases y construyendo los textos a partir de ellas. El resultado es una meditación sobre la inconsciencia con la que vivimos: la casa, el coche, la mujer, el trabajo... y de repente la pregunta: ¿cómo llegué aquí?
Sobre el vídeo: codirigido por Byrne y la coreógrafa Toni Basil, estudiaron archivos de rituales de tribus africanas, sectas japonesas, personas en trance y evangelistas cristianos. Basil puso a Byrne delante de una cámara y lo dejó solo con esas ideas. El resultado es uno de los vídeos más memorables de los 80, rodado con un presupuesto mínimo. Cuando MTV arrancó seis meses después del lanzamiento, entró en rotación masiva y la canción se convirtió en un icono.
And you may find yourself living in a shotgun shack
And you may find yourself in another part of the world
And you may find yourself behind the wheel of a large automobile
And you may find yourself in a beautiful house, with a beautiful wife
And you may ask yourself, "Well, how did I get here?"
Letting the days go by, let the water hold me down
Letting the days go by, water flowing underground
Into the blue again, after the money's gone
Once in a lifetime, water flowing underground
And you may ask yourself, "How do I work this?"
And you may ask yourself, "Where is that large automobile?"
And you may tell yourself, "This is not my beautiful house"
And you may tell yourself, "This is not my beautiful wife"
Letting the days go by, let the water hold me down
Letting the days go by, water flowing underground
Into the blue again, after the money's gone
Once in a lifetime, water flowing underground
Same as it ever was, same as it ever was
Same as it ever was, same as it ever was
Same as it ever was, same as it ever was
Same as it ever was, same as it ever was
Water dissolving and water removing
There is water at the bottom of the ocean
Under the water, carry the water
Remove the water from the bottom of the ocean
Water dissolving and water removing
Letting the days go by, let the water hold me down
Letting the days go by, water flowing underground
Into the blue again, into the silent water
Under the rocks and stones, there is water underground
Letting the days go by, let the water hold me down
Letting the days go by, water flowing underground
Into the blue again, after the money's gone
Once in a lifetime, water flowing underground
You may ask yourself, "What is that beautiful house?"
You may ask yourself, "Where does that highway go to?"
And you may ask yourself, "Am I right, am I wrong?"
And you may say to yourself, "My God, what have I done?"
Letting the days go by, let the water hold me down
Letting the days go by, water flowing underground
Into the blue again, into the silent water
Under the rocks and stones, there is water underground
Letting the days go by, let the water hold me down
Letting the days go by, water flowing underground
Into the blue again, after the money's gone
Once in a lifetime, water flowing underground
Same as it ever was, same as it ever was
Same as it ever was, look where my hand was
Time isn't holding up, time isn't after us
Same as it ever was, same as it ever was
Same as it ever was, same as it ever was
Same as it ever was, same as it ever was (I couldn't get no rest)
Same as it ever was, hey let's all twist our thumbs
Here comes the twister
Letting the days go by (same as it ever was, same as it ever was)
Letting the days go by (same as it ever was, same as it ever was)
San Francisco, 1982. Patrick Cowley es uno de los grandes arquitectos del Hi-NRG, el sonido electrónico que definía los clubs de la escena gay de la ciudad. Pero en noviembre de 1981 Cowley cayó gravemente enfermo. Moriría un año después, con 32 años, cuando la palabra "SIDA" apenas tenía cuatro meses de existencia oficial. En sus últimos meses terminó la canción sosteniéndose con almohadas en el estudio.
El resultado fue esta pieza: el falsete estratosférico de Sylvester sobre una producción de sintetizadores y caja de ritmos que anticipaba la música de baile de toda una década. La canción llegó al top 10 en Bélgica, Finlandia y Noruega, y aparece en Trading Places (1983), en el documental oscarizado The Times of Harvey Milk (1984), y en la serie It's a Sin (2021), donde suena en una escena de club mientras el protagonista debate sobre los orígenes del VIH.
Una canción grabada al borde del abismo que suena a pura vida.
Suecia, 1992. El underground está dominado por el death metal, el black metal y la música electrónica. Seis músicos deciden hacer exactamente lo contrario: rock progresivo sinfónico de inspiración setentera, con flauta y Mellotron. El resultado es Hybris, uno de los álbumes más silenciosamente influyentes de la década.
"Jordrök" — Humo de tierra — abre el disco y marca el tono desde el primer segundo. La pieza se despliega en secciones que evolucionan sin repetirse, con cambios de compás que reencuadran constantemente el material melódico y motivos recurrentes que sostienen la estructura. Armónicamente se mueve en centros tonales menores e inflexiones modales que acumulan tensión sin resolverla.
Es completamente instrumental. No hay letra hoy. La música no la necesita