El "Dies Irae" es el segundo movimiento de la Messa da Requiem de Giuseppe Verdi, estrenada en 1874 en Milán en memoria del escritor Alessandro Manzoni, a quien Verdi admiraba profundamente. Es probablemente el fragmento más impactante de toda la obra: un estallido orquestal con golpes de bombo, metales a todo volumen y el coro cantando sobre el Juicio Final.
El texto no es de Verdi, sino una secuencia litúrgica latina del siglo XIII atribuida a Tomás de Celano, usada tradicionalmente en las misas de difuntos católicas. Muchos compositores la han musicado (Mozart, Berlioz, Fauré...), pero la versión de Verdi es la más teatral de todas, tanto que algunos críticos de la época la tildaron con sarcasmo de "la mejor ópera de Verdi", por su carácter tan dramático y poco litúrgico.
Un dato curioso: este "Dies Irae" no aparece solo una vez. Verdi lo reintroduce varias veces a lo largo del Requiem, incluso casi al final, en el "Libera me", como si el terror del Juicio Final volviera a irrumpir justo cuando parecía haber pasado.
El fragmento se ha popularizado muchísimo fuera del ámbito clásico, apareciendo en infinidad de películas y anuncios como sinónimo musical de catástrofe o apocalipsis.
Vídeo (Claudio Abbado dirigiendo a la Filarmónica de Berlín):
También merece la pena la versión dirigida por Riccardo Muti con la Sinfónica de la Radio de Baviera, más intensa y con un coro espectacular:
Y para quien quiera ver hasta dónde puede llegar esta pieza, el productor italiano ASCO la ha versionado en clave techno dentro de su proyecto Symphony of CAOS, fusionando el coro original (Coro Ventidio Basso) con un sonido de club y festival:
Letra:
Dies irae, dies illa,
Solvet saeclum in favilla,
Teste David cum Sybilla.
Quantus tremor est futurus,
Quando judex est venturus,
Cuncta stricte discussurus!
Tuba mirum spargens sonum
Per sepulchra regionum,
Coget omnes ante thronum.
Mors stupebit et natura,
Cum resurget creatura,
Judicanti responsura.
Liber scriptus proferetur,
In quo totum continetur,
Unde mundus judicetur.
Judex ergo cum sedebit,
Quidquid latet apparebit,
Nil inultum remanebit.
Quid sum miser tunc dicturus?
Quem patronum rogaturus,
Cum vix justus sit securus?